
Ustedes han notado ya, queridos lectores, que llevo unos días escribiendo machaconamente sobre temas relacionados con el sexo. Hay dos familias principales de razones que justifican tal comportamiento:
- Dime de qué presumes y te diré de qué careces. No necesita más comentario. No es un secreto que llevo tiempo sin pareja, y soy bastante mirado para las distancias cortas con desconocidas. La tecla sustituye al cuerpo a cuerpo.
- Curiosidad científica. Tenía ganas de saber algo sobre los mecanismos que llevan a la gente a leer un blog, las cosas que interesan al común de los mortales y, finalmente, las reacciones de los lectores frente a lo escrito.
Satisfecha la segunda cuestión, dejo pendiente la primera por imposible. En el plano de las curiosidades, les contaré que:
- Antes de entrar en el tema del mete y saca recibía una media de 60 visitas/día, que para un blog sin publicidad, no promocionado ni posicionado ni meneado es mucho más de lo que yo esperaba. Y para la amplitud de mis relaciones sociales, es muchísimo más de lo que se podía prever.
- Las visitas se han cuadruplicado desde que escribo sobre el tema de referencia. Particularmente, la zoofilia y los senos abundantes disparan el contador. Me ha sorprendido sobremanera la cantidad de gente interesada en la relación íntima con animales.
- El anterior número diario de visitas (sesenta más o menos) se alcanza ahora a eso de las once de la mañana. Además de cochinetes, madrugadores.
- Casi todos los comentarios se realizan en privado, por e-mail, por teléfono o incluso de viva voz, tal vez para evitar exponer opiniones en público. Esta era la tendencia anterior a la insistencia en apuntes sobre sexo. Se mantiene inalterada.
- De sus mensajes he hablado ya largo y tendido. Es una gran satisfacción, no crean que no, publicar un apunte y recibir treinta emilios comentándolo en unas horas. Tal vez sería más bonito compartir, como tan acertadamente escribió la hermosísima lady1710 hace unos días. Pero yo no soy quien para obligarles. Agradezco el honor que ustedes me hacen acordándose de mí, y sigo comprometido en no divulgar sus identidades sin su previa y explícita aprobación.
- No llevo la cuenta de los mensajes recibidos. Seguramente estamos hablando de unos cientos de comentarios contra miles de mensajes en el tiempo transcurrido desde julio de 2007. Como el blog anterior [La Jodimos Tía Paca] aterrizó violentamente y no hubo manera de restaurar decentemente las copias de seguridad, no hay estadística de tiempos previos.
- Una moderada cantidad de spam, que seguramente crecerá en el futuro, acompaña a un único y solitario mensaje desagradable, que en apariencia se escribió desde Venezuela. Pero ni siquiera llegó a ser ofensivo, solamente pedía que borrase un apunte asegurando que era “una estupidez”. Contesté amablemente que no borraría nada, incluyendo su comentario, en aras de la libertad de expresión. Y que todo este blog es una solemne estupidez, tendría que eliminarlo entero siguiendo ese criterio…
- A pesar del crecimiento de las visitas, el número de comentarios permanece en el nivel original. Por tanto, unos tres cuartos de los visitantes leen con fruición pero se mantienen en absoluto silencio. Era de esperar, quien siente reparo a opinar sobre temas generales, no se va a lanzar al comentario cuando se trata el tamaño o la forma de determinadas partes del cuerpo…
- La práctica totalidad de la gente que escribe comentarios en el blog responde al mismo perfil: mujer, muy joven, inteligente, segura de sí misma, guapa en las fotos que muestra, argentina o, si es española, de fuera de Madrid. O sea, que estoy equivocando el lugar de residencia. O lo están equivocando ellas, no se sabe cuál es la postura correcta…
- La tendencia que sí ha cambiado radicalmente tiene que ver con la cadencia de las visitas. Antes del sexo las lecturas se producían de lunes a viernes. Ahora, los días del fin de semana tienen menos tráfico que los laborables, pero el total supera con creces a la media anterior. Ésto viene a indicar que mis amigos y conocidos leen en el trabajo, y que los desconocidos que se han incorporado a mi blog siguiendo el reclamo del sexo son lectores domésticos. Natural, por otra parte, ahora que lo pienso despacio.
- La moto ya no tiene el sex appeal que generaba en mi juventud. Ahora un vehículo es utilidad, antes era un carácter sexual secundario más, como el pelo del pecho o los músculos abdominales marcados en vientre plano cuan tabla. Normal, no está de moda la moto como tampoco lo está la pectoral pelambre. Barbilampiños y depilados/as al poder…
- Las etiquetas son decisivas. En un momento del pasado escribí un apunte sobre zoofilia extrema, debidamente documentado y con referencias a las fuentes, y pasó sin pena ni gloria por ausencia de etiquetado apropiado. Se titula El hombre que susurraba a los caballos. Lean, lean. Los más interesados tal vez puedan encontrar la película.
- No me refiero al maravilloso film de Robert Redford “The horse whisperer (1998)”, que muestra a una jovencísima Scarlett Johansson y a Kristin Scott Thomas en todo su esplendor, sino a ésta otra: “Zoo (2007)”. En el comentario puede leerse “un hombre muere en un encuentro inusual con un caballo”. Les aviso de que es el caballo el que encuentra al hombre.
Y ahora, la mala noticia. Se me acaban -ya era hora- las ideas sobre sexo. Solamente me queda un tema que tratar (el sexo después de la muerte) y se agotará en un próximo apunte. Todo, claro está, salvo que aporten ustedes sus apreciadísimas sugerencias.



“o, si es española, de fuera de Madrid”
Mucho suponer, me parece a mí. En cuanto a lo de no comentar, lo veo muy normal. Yo, al menos, leo muchísimo más de lo que escribo. En mi blogroll debo tener como 20 blogs y sin embargo es raro que escriba más de tres o cuatro comentarios a la semana.
[...] incrédulo -y por otra parte amabilísimo- comentario de la señora o señorita inquilino me ha animado a publicar las geoestadísticas de éste humilde blog que es el de [...]