Conocimiento libre

Éste es el blog de un tecnólogo, pero no es un blog de tecnología. Al menos no lo es en sentido estricto.

En el ánimo de este humilde autor (por llamarme de algún modo) está el deseo de compartir. Soy fiel al pensamiento que se atribuye a Leonard Nimoy, el mítico doctor Spock de la serie de ciencia ficción Star Trek:

The miracle is this: The more we share, the more we have

Me propongo poner a disposición de mis distinguidos lectores lo poco que he aprendido sobre conocimiento libre.

En el estereotipo más y mejor extendido, los técnicos somos gente apocada, con poca habilidad social. Se nos llama geeks e incluso frikis, buscando el sentido despectivo de ambos términos, como si el expertise y la inadaptación fueran siempre de la mano. En el extremo contrario, se asocia el éxito social con el deportista estrella, sin caer en la cuenta de que un descerebrado es un descerebrado, incluso con la cartera llena y el ferrari en la puerta del local de moda.

Mi objetivo es demostrar que el sector más extremo de los geeks y frikis está marcando el camino de la salvación al resto del mundo occidental. Nada menos.

Me explico.

Se ha agotado, por abuso y picaresca, el modelo mercantilista. En los últimos tiempos se han generalizado unos cuantos vicios letales:

  • Poner mil intermediarios entre los productores de los bienes/servicios y sus usuarios finales. Subcontratación, y consecuente enriquecimiento de aprovechados que no aportan nada.
  • Alterar el precio de las cosas al margen de su valor intrínseco.
  • Atesorar productos de uso como inversiones, lo que contribuye a alterar más aún su precio.
  • Arrinconar la ética empujándola usando la escoba del beneficio fácil y rápido.
  • Abusar de la necesidad de los semejantes más pobres.
  • Pensar que contra el rico todo vale, y obrar en consecuencia.
  • Engañar a Hacienda como si no fuéramos todos.
  • Envenenar el planeta como si no tuviéramos que vivir en él.

En definitiva, que ya no vale el modelo de comprar y vender. Porque propicia el abuso de los poderosos. Cuando una corporación puede manejar al poder político también tiene la capacidad para actuar a su antojo y hacer con el mercado lo que se le antoje.

En el mundo de las computadoras se ha llegado al extremo, y afortunadamente se ha roto la tendencia. La secuencia de acontecimientos es como sigue:

  • Un fabricante de software pone sus productos en el mercado de manera ambigua.
  • Nominalmente no son gratuitos.
  • Pero nada impide su copia, gratuidad y uso simultáneo.
  • Por ese medio consigue la posición de monopolio en el mercado.
  • En ese momento, implanta mecanismos para limitar el uso.
  • Sube los precios de manera arbitraria.
  • Fuerza a los usuarios a usar sus productos, dificultando el uso de los de la competencia.
  • Obliga a los fabricantes de hardware a preinstalar sus productos en las máquinas nuevas.
  • Esconde las especificaciones de sus productos, su funcionalidad y los detalles de su diseño.
  • Intenta a toda costa dificultar la interoperación con sistemas de los competidores.

En definitiva, este fabricante usa la táctica de ocultar el conocimiento para aplastar a sus competidores y dejar a sus usuarios en posición de indefensión.

Curiosamente, este abuso lleva en marcha más de un decenio sin que el común de los mortales perciba el peligro. La mayoría de la gente usa alegremente el sistema “mayoritariamente extendido” sin darse cuenta de las consecuencias de sus actos.

De una manera más o menos informal, se ha creado una comunidad que aporta su esfuerzo para dar la vuelta a esta situación. La reacción de esta comunidad va justo en la línea opuesta:

  • No hay un solo fabricante, sino varios integradores de productos, desarrollados por millones de individuos o entidades.
  • No hay ambigüedad. Una licencia pública (la GPL) garantiza el uso libre.
  • No se paga por el producto.
  • Se garantiza, hoy y en el futuro, la copia, la gratuidad y el uso simultáneo.
  • El diseño y el funcionamiento de los productos es público. No se oculta nada.
  • Nadie puede montar un monopolio en base a la ocultación del conocimiento.
  • Nadie puede limitar la interoperación con sistemas diferentes.

Difundir el conocimiento de manera altruista es solo una opción. Cualquiera puede, siguiendo libremente su propio criterio, comprar ese conocimiento en lugar de aprender a aplicarlo por sí mismo.

Esto hace posible un modelo de negocio diferente, basado en la venta de experiencia y saber hacer. Muy diferente del modelo basado en la venta reiterada de conocimiento escondido.

Imagine el mismo movimiento en cualquier otro ámbito de la sociedad. Llegue a la conclusión de que es posible un mundo diferente, basado en compartir y no en abusar.

Si cree que todo esto tiene sentido, vuelva por aquí. Seguiremos profundizando.

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