Será un asunto controvertido, estoy seguro. Solamente ruego al distinguido lector que PIENSE ANTES DE DESPOTRICAR. Con la que está cayendo, seguro que resulta poco popular una petición de sueldos vitalicios para los políticos.
Pues bien, ahí queda.
Creo firmemente que la solución a nuestros problemas pasa por la asignación vitalicia de ingresos a los políticos. Sueldos dignos y definitivos. Hasta el final de sus días.
¿Por qué? Muy sencillo. Nuestro mal consiste en que ningún político echa huevos a los problemas principales. Y tengo la sensación de que no lo hace porque considera que su destino será la gran empresa, una vez que acabe su etapa en la política. [Una clave para aquellos que discrepen: Sr. Zaplana. Y hay más. En todos los signos políticos...]
¿Cuáles son nuestros problemas? Hoy por hoy, parece claro que el país de los pícaros y los individualistas no va a experimentar un cambio absoluto de mentalidad. La gran empresa abusará. Los funcionarios verán la vida pasar. Los políticos seguirán mirando para otro lado mientras que los poderosos distraen el beneficio mediante sociedades instrumentales radicadas en paraísos fiscales. Los sindicatos, a verlas venir.
La clase media seguirá pagando los platos rotos en la fiesta de los promotores de aeropuertos en el desierto, estatuas megalómanas en sus rotondas, ferrocarriles metropolitanos impagables, subvenciones a la contemplación del caracol autóctono, museos oceanográficos monumentales o cajas de ahorro que confunden los cantos de sirena con las inversiones serias y fiables.
Todo esto ocurrirá hasta que una nueva clase política, con sus huevos, tenga la certeza de que su vida futura no depende de grandes empresas en las que recalar a modo de cementerio de elefantes. Tomar decisiones valientes es casi imposible si se está mediatizado por la sensación de morder la mano que te alimentará un día.
Sea, pues, un buen montón de políticos valientes que se nieguen a hacer el juego a las multinacionales. Que gobiernen para el interés de los ciudadanos sin pensar en lo que harán las grandes corporaciones cuando el futuro se presente en sus puertas.
Que para eso os pagamos, coño.


