Ambición

Llegó al poder de la mano de un oscuro personaje que habita en las sombras. A Rasputín ven todos en su presencia, aunque nadie se atreve a decirlo.

Pero en estos tiempos no reside tanto poder en La Moncloa como en los diecisite palacios de las antiespañitas. Y así se lo hizo ver el banquero, que venía acompañado de constructores, eléctricos, gasísticos, operadores de móviles y gentes de sotana.

Las fuerzas vivas.

Tanto esfuerzo para nada. Tanta pancarta para ridiculizar los delirios de grandeza del bigotillo. El capital exige su interés. Paga o serás expulsado de la poltrona.

Pero él tenía comprometidos los dineros con las gentes del arco iris, que para eso le habían votado. Y así transcurrieron los últimos estertores de la burbuja, entre ventas de oro y reparto de los euros, de cuatrocientos en cuatrocientos, a los estómagos agradecidos. “Para estimular el consumo”, explicó a las masas. Y de este modo se sucedieron las subvenciones, generosas siempre que la causa fuera afín.

Al ver el panorama, los poderosos se tomaron la caja de ahorros por su mano. El dinero del ahorrador inició el largo y tortuoso periplo que nace en la fábrica de ladrillos, se multiplica en la oficina del promotor inmobiliario y desaparece discretamente camino de una cuenta numerada cuyo titular jamás se conocerá.

Dicen que no hay religioso más fanático que el recién converso. Rasputín, que se unió hace bien poco a la secta del libre mercado, decidió no hacer nada. No se sabe si lo hizo porque llevaba su parte en el asunto o porque creyó que la pomporita explotaría por su propia tensión superficial, arrastrando en su caída al adversario y a quienes mueven sus hilos.

A la segunda vez que salió elegido cerraron los potentados el grifo de la ilusión. En la indigencia quedaron los ferrallas, chispas, fontas, oficiales y peones que poco antes disfrutaron de salarios de directivo por subir a los andamios del milagro español. Para su desesperación, se encontraron de narices algunos, los más incautos, con la negativa del banquero a sus requerimientos de refinanciación.

El círculo, magistralmente cerrado.

Y de aquellos polvos inmobiliarios vinieron estos lodos financieros. Hoy, en medio de la bancarrota, aprovecha el de arriba la ocasión, única en su género, para patear el estado del bienestar y recuperar esa amplia base social instalada en la miseria tan necesaria para el correcto desarrollo del capitalismo.

Despido gratuito, antesala del futuro: pagar por ser despedidos. Muerte en la puerta del hospital por falta de posibles que permitan franquear la entrada. Embrutecimiento por ausencia de educación, reemplazada por doctrinas y leyendas. Desfalco tras desfalco, las veces que sea necesario, preservando el capital del rico con cargo a los impuestos que paga el pobre, que para eso está.

Masas fácilmente manipulables y sumisas. Juega la roja y todos felices. Problemas si no gana.

Rasputín calla y otorga. El silencioso gallego nos conduce a la hecatombe o prepara una sorpresa. La condesa habla claro y muchos coinciden desde el silencio. Episodios de ambición desmedida.

Pitos y flautas.

Entendimiento

Y las palabras del inventor llenaron la sala.

Cada uno tenía a gala pugnar por el exterminio del otro. En el sueño dorado del maronita se escondía la pesadilla del alauita. Y, por contra, la máxima aspiración de éste era la desaparición de aquel. Saber que ambos tendrían el poder y la gloria a costa de tolerar al adversario no producía precisamente comodidad en los enemigos irreconciliables.

Un gran invento en vuestras manos. La piedra filosofal que convierte una gota de petróleo en movimiento inagotable. Dinero sin límites para vosotros y los vuestros. El final de la pobreza y la miseria. Solamente tenéis que sembrar la tolerancia en vuestros jardines. Convivir con el otro y su familia. Estrecharle la mano. Vivir en paz.

Cada cual marchó por su lado dejándole allí solo con su invento. Guerra es mejor negocio.

Así volví del Líbano con las manos vacías.

Nunca seremos ricos

Porque donde tú y yo vemos solamente una hermosa puesta de sol, otros más avispados encuentran un negocio, gran oportunidad.

Nunca seremos ricos porque nos gusta disfrutar. Del ritmo pausado de la vida, sin esa urgencia que llama a competir por la primera y la última tajada de cada situación. Y por todas las demás, hasta dejar en ruinas al resto de la hostil y taimada concurrencia.

Porque en playa desierta solo se nos ocurre aceptar la invitación a pasear descalzos bajo el sol. Sin darnos cuenta de la inmensa ganancia que supone un trillón de ladrillos y turistas. En esa dura pugna por un metro cuadrado de arena con toalla.

Nunca seremos ricos porque el respeto manda. En aire puro y en agua cristalina vislumbramos futuro de mil generaciones venideras. No bailamos la danza de las cifras que elevan su valor al son del aire putrefacto, el agua envenenada y la tierra yerma, sembrada de la sal por la que El Cid cabalga.

Pues es nuestra ilusión acariciar la vida, mas dejando vivir a los demás. Ya sé que esto exaspera a los banqueros, a crueles tiburones de gran corporación, a miles de trileros de hotel de cinco estrellas. Optimizar, su verbo favorito, siempre que lo exprimido salga de las espaldas de otras gentes, menos afortunadas.

Pero lo tengo claro. Un día no lejano vendrá a pedir las cuentas aquel de la guadaña. Segará sin piedad esos gaznates de paraíso fiscal, grandes flujos de caja, complejos de recreo sin respeto, aire que no se puede respirar, agua que huele a carne de cloaca.

[Foto de @jaimeluanco

Warlords

En algún lugar de África, un señor de la guerra dilapida los recursos naturales de su país adquiriendo armas en lugar de crear hospitales, formar médicos, adquirir equipamiento quirúrgico y medicinas.

La gente corriente tiene que huir, se refugia en España y recibe una tarjeta sanitaria que le otorga la asistencia sanitaria que en su país le niegan. Cosa de poco, si se tiene en cuenta que allí también le niegan la vida.

Ahora se nos acaba el dinero y tenemos que cancelar las benditas tarjetas asistenciales.

Curiosamente, venden el armamento los mismos que atacan al euro y nos dejan en la ruina. Que, además, son los mismos que venden el equipamiento médico. También son estos los que se apresuran a recomendar el bombardeo de cualquier país que se salga del círculo vicioso de la deuda.

Otro mundo es posible y no sería tan difícil crearlo. Suficiente con poner en órbita a las dos familias que manejan el 90% de la riqueza.

["Otro mundo es posible" es una marca registrada de @mertxe, todos los derechos reservados]

Invertir

No tengo ni telarañas en la nevera, lo que convierte este texto en inútil para mi caso personal. Pero estoy seguro de que alguno de mis distinguidos lectores hallará aprovechamiento en este magnífico apunte de Mertxe Pasamontes. El super mega hiper ultra millonario Warren Buffett explica su “docena de maneras seguras de invertir”.

Lea el artículo completo en este enlace. Aquí me limito a copiar los titulares.

1. No se puede hacer un buen trato con una mala persona
2. Invierte en un negocio que hasta un tonto pueda dirigir… porque algún día lo hará
3. Aprende de la experiencia propia y ajena
4. Empieza a trabajar en lo que te gusta
5. Elige hacer unas pocas cosas bien
6. Si no vale la pena hacerlo, no vale la pena hacerlo bien
7. No gastes lo que no tienes y a veces ni lo que tienes
8. Invierte sólo en aquello que comprendas
9. Nunca preguntes a un barbero si necesitas un corte de pelo
10. Aprende a tener disciplina
11. No es necesario recuperar el dinero de la misma manera en que se ha perdido
12. El dinero no compra la felicidad

Mucha gente encuentra cutre e inapropiada la página web principal de Buffet http://www.berkshirehathaway.com. A mí me parece que es un espejo clarísimo de su filosofía.

Grandes personajes de la crisis

Doña Venta de Armas, muy elegante. No hay mucha novedad, ya lo hemos visto antes.
¿Que tienen que morir algunos inocentes? Daño colateral, nada se pierde.

Tráfico de Personas, negras y blancas. El color me da igual, cojas o mancas.
¿Arruinar un montón de vidas en el acto? Eso es lo habitual, es justo y necesario.

El Conde de la Mezcla, ésta sí es buena. Se hace con dos de grava y una de arena.
¿Cómo se sube el precio de los inmuebles? A base de rumor, no hay más que verles.

Marqués del Desahucio, su primo tonto. Rescatemos la bankia, antes que pronto.
Y con nuestro dinero se hacen chaletes. Y un bono millonario, cóbralo y vete.

Pero en esto aparece Doña Justicia, a ingresar en la cárcel esta inmundicia.
Si la del antifaz es lenta y segura, esperemos que acabe con la locura.

¿Todavía no has visto Inside Job? http://vimeo.com/24981578

Codicia sin límites

Da un poco de rabia pensar que este barrio, esta ciudad, esta región, este país, este planeta… serían perfectamente viables si desapareciera la codicia de una minoría. Y la estulticia de otra.

A este paso, no va a quedar más remedio que saltarse el sentido común. La mayoría silenciosa tendrá que ponerse en marcha y hacer ruido.

Atropellar los principios será muy triste y doloroso. Cuando una vez se habló de libertad, negársela al banquero, al corrupto o al especulador será un grave fracaso.

El sueño de la razón produce monstruos.

Denia

Sobraron las palabras. Faltaron los días. Qué rápido pasan los buenos momentos. Qué lento se antoja el tic-tac del reloj a la espera de la siguiente ocasión.

Denia, qué acierto.