Parca

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Ya me dirá usted por qué tiene que llevarse a gente tan joven y buena, existiendo por el mundo tanto mal bicho que agüadañar.

Y qué pinta una madre treintañera con un hijo pequeño en las puertas del ascensor.

Y qué sentido de la justicia es ese.

Ya sé que me dirá que no se aceptan cambios ni devoluciones.

Y que no se realizan trabajos ajustados a derecho.

Y que no se dan explicaciones. Que el que manda, manda.

Y que rendimientos pretéritos no garantizan ganancias futuras.

Es que parece usted un banquero con esa falta de piedad, esa ausencia de escrúpulos, ese nulo sentido de la justicia, ese absoluto desprecio por la humanidad.

Esa vestimenta negra de enterrador.

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