2016-08-17 y ella

Unos decían que por sus ojos.
Otros que su sonrisa.
Los más descarados resaltaban su pecho.
La gente seria admiraba su puntualidad.
Los revoltosos se cuadraban con su primera llamada al orden.
Pero se maravillaban porque sabía acariciar con el látigo, como si fuera una pluma.

Yo adoro sus ojos, su sonrisa, su pecho, su puntualidad, su firmeza, su dulzura y su determinación.

Yo soy mejor desde que está a mi lado.

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