Lo que pasa en Las Vegas

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Para honrar al viejo adagio, omitiremos los extraordinarios sucesos acaecidos (con lanzamiento de prendas íntimas incorporado) en la vigésimo quinta fiesta de la empresa.

Si tengo que destacar alguno de los momentos, me quedo con la subida al escenario para hacer un memorable playback de Camilo Sesto y ya no puedo más, ya no puedo más, estoy harto de rodar como una noria, vivir así es morir de amor, por amor tengo el alma herida.

No participamos los que ya tenemos una edad. La presencia de clientes y partners acompañó por una vez a nuestro creciente sentido del ridículo, que para eso está. Para librarnos de las miradas cómplices y los comentarios jocosos de las jornadas posteriores.

Las consecuencias, mañana. Suponemos que pasará algún tiempo antes de que volvamos a leernos. Saludos desde el reino de los antiácidos, donde la mano firme del Rey Eno Limón mantiene a raya la desagradable sensación de arrepentimiento por los espirituosos consumidos.

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